miércoles, 3 de marzo de 2010

SALPICONES EN EL FARO





Como todavía no se nos va el vendaval que tenemos encima, voy aprovechar para hacer una entrada referente a los vendavales antiguo, acompañado de unas fotografías de la muralla del faro, y un pequeño toque de humor, pero basado en hechos reales.

Al estar ordenando las fotos antiguas que tengo de mi hermano, he encontrado unas pocas de los vendavales de los años setenta, que hubo en chipiona, y que al no tener las playas la arena que tienen hoy, pues llegaba el agua hasta la misma muralla, con tanta facilidad, que inundaba el camino de toda la banda de la playa.

Así que se me vino a la mente esos días en que los niños, los días que había vendaval aprovechábamos para irnos a jugar como decíamos nosotros a “LOS OLEONES”. Todo consistía en que cuando estaba la marea llena, nos íbamos al faro y nos asomábamos por la muralla subidos sobre una especie de escalón que tenia en todo alrededor.

Allí esperábamos que viniera una ola grande y que rompiera contra la muralla, momento que nosotros aprovechábamos para salir corriendo y librarnos de que no nos mojara el salpicón de agua que saltaba por encima, que era bastante grande, pero con ocho, o diez años corría uno como un perdigón.

Así una y otra vez, hasta que cuando menos lo esperábamos, venían dos olas juntas, cuando rompía una salíamos corriendo, para acto seguido volver para asomarnos a esperar otra, sin contar que la otra ya estaba rompiendo en la muralla, y nos cogia a todos con las cabezas asomadas, sin darnos tiempo a salir corriendo, cayéndote todo el oleon encima y poniéndote chorreando.

En ese mismo momento dada las circunstancias de que estábamos todos mojados se acababa el juego, y te iba para tu casa pensando el pellizco que te esperaba cuando llegara, pues las mudas de ropa en ese tiempo no eran muy boyante que digamos, pero nosotros nos divertíamos muchos y le sacábamos partidos a los vendavales.

Pero no solo los niños del faro salíamos mojados, porque muchos niños que no eran de por allí el día que había mareas grande venían de todo el pueblo,(y se iban mojado) para jugar en la muralla del faro a lo que nosotros le llamábamos…”LOS OLEONES” Cosas de niños….

sábado, 20 de febrero de 2010

ANTIGUAS RIADAS EN CHIPIONA





Como la cosa está de agua, he estado buscando en los archivos de fotos que me dejo mi hermano, y he encontrado estas fotos que pertenecen a una de las muchas riadas que se producían en chipiona.
Las fotos de Villa Caña, y de la de la gasolinera son de la riada del año 1978. La foto de la barca que esta navegando por detrás de Regla, es mas antigua creo, que es a finales de los 50 o principio de los 60, fue una de las mas grande que hubo en chipiona, donde por la parte de Santo Domingo tuvieron que desalojar a toda las familias que allí vivían, junto con los animales, en un camión.
Esto lo sé porque yo tenía una tía mía que vivía allí y nos lo contaba muchas veces como tuvieron que ir a por ello para sacarlos del campo. Ahora gracias a Dios aunque cae bastante agua, no nos podemos quejar.

jueves, 18 de febrero de 2010

COMUNION ACIDENTADA


Antiguamente unas de las costumbre u obligaciones de las iglesia, era de que las mujeres tenían que llevar un velo negro puesto en la cabeza cuando iban a misa, el cual era de un tejido muy fino con muchos dibujitos y encajes, y se lo aguantaban con unas horquillas al pelo.

Por regla general la misa siempre la ayudábamos dos monaguillo, por que antes tenía mas faena las misas que ahora, teníamos que mudar el misal de un lado para otro, teníamos que llevar las vinajeras, levantarle la casulla en la consagración, etc. etc.

Cuando llegaba la hora de la comunión y éramos dos los que estábamos ayudando la misa, uno cogia la patena y se ponía en la parte derecha del cura, para ponérsela a los que iban a comulgar debajo de la barba, y el otro con una palmatoria con una vela encendida, se ponía en la parte izquierda.

Pero cuando le tocaba ayudar la misa a uno solo, pues tenia que hacerlo uno todo, así que cuando llegaba la hora de la comunión, tenía uno que ponerse en la parte izquierda del cura cogia la patena con la mano izquierda y con la derecha cogia la palmatoria, de forma que la mano izquierda con la patena iba por debajo, y la mano derecha con la palmatoria iba por encima, formando como una especie de X.

Las mujeres para comulgar se ponían de rodilla todas muy juntas, en un reclinatorio grande de hierro que estaba debajo del altar, el cual tenia el mismo dibujo que tienen las barandillas del altar mayor, y en el que cabían cinco o seis personas.

Pues estando un día yo solo ayudando a la misa llego la hora de la comunión, y coji mis avios, que eran la patena y la palmatoria, y nos fuimos para bajo donde ya estaban todas las mujeres de rodillas en el reclinatorio esperando para comulgar (por regla general casi todas eran mujeres)

Que pasó que como estaban todas tan juntas unas de las veces que fui a ponerle la patena a una debajo de la barba, a la que estaba al otro lado le metí fuego al velo con la palmatoria, no vea la que se lió, pues al estar tan juntas y los velos que ardían como la tea, por poco me cargo a todas las que estaban comulgando, menos mal que las misma que estaban detrás le pudieron quitar los velos de un manotazo, si no se lía la de San Quintín. Así que ese día termine en el rincón castigado. “Pero yo me harte de reír… je, je, je je”,

viernes, 5 de febrero de 2010

EL COLUMPIO


Había frente a mi casa en el camino del faro, un árbol en el que los niños teníamos hecho un columpio, con una soga y una tabla con dos ranura, que nos servia de asiento, este columpio lo teníamos hecho en una rama que estaba muy cerca del tronco y nunca lo quitábamos porque siempre había algún niño montado jugando en el


Un día que estaba yo en mi casa me fui para el columpio y me puse a columpiarme y cuando estaba harto de pasearme, me puse a liarme en el columpio dando vueltas sobre mi mismo, (como si estuviera haciendo una trenza), a la vez que me iba liando, el columpio iba subiendo, de forma que llego un momento que los pies casi no rozaban el suelo.


Cuando vi que ya me quede casi en volanda, tome impulso con los pies, dando un empujón en el suelo, para desliarme muy rápido y así dar muchas vueltas, pero no conté con la proximidad del tronco con el columpio, y con la mala suerte que al tomar impulso se me fue el cuerpo para detrás sin darme tiempo a ponerme derecho ni a parar.


Que fue lo que paso? Que con el impulso que llevaba empecé a desliarme muy rápido, pero como tenia la cabeza boca arriba, como el niño del dibujo, cada vez que pasaba cerca del tronco me pegaba un chocon y como no atinaba a soltarme, vuelta a empezar otra vuelta y otro chocon en el tronco.


Hasta que mi hermana y Rita que estaban en la puerta de mi casa al escuchar los cochazo y los gritos salieron corriendo y me desliaron del columpio, llevándome a mi casa, me sentaron todo mareado en una silla y Rita que al estar casada con un americano, tenia un frigorífico empezó a ponerme hielo en la cabeza, con lo que se me alivio un poco, pero la cabeza la tenia con mas bulto que una vara de membrillo lo que me duro unas pocas de semanas….

jueves, 28 de enero de 2010

JUEGOS DE ALTO RIESGO



Cuando llegaba el verano Antonio y Gonzalo Heredia hijos de la familia esa que era de Sevilla, y que eran mayores que nosotros reunían a todos los niños del faro juntos con los veraneantes, y hacían muchos concursos y juegos, como campeonato de boxeo, de ajedrez saltos, y otros muchos.


Pero a mi el que mas me gustaba era uno que hacia Gonzalo que consistía en coger un barreño de cinc y llenarlo de agua.
Cuando estaba lleno de agua echaba dentro varias monedas, que solían ser en aquellos tiempos de una pesetas, de diez reales, de perras gordas, e incluso de un duro (cinco pesetas vamos).


Entonces, el juego consistía en meter la cabeza dentro del barreño lleno de agua, y con las manos puestas detrás en la espalda, teníamos que coger las monedas con la boca, y sacaba la cabeza del barreño, cuando cogia una moneda o cuando no podía aguantar mas la respiración.


Cuando me toco el turno a mi y metí la cabeza en el agua, me fui directamente donde estaba el duro, que era el mas difícil de coger puesto que al pesar mas que otras monedas se pegaba al fondo y no se podía despegar, pero en aquel tiempo haber que chiquillo tenia en sus bolsillos una moneda de a duro.

Tanto empeño puse en coger el duro que Gonzalo viendo que yo no sacaba la cabeza del agua, me pego un manotazo creyendo que me iba a ahogar, pero cual no seria la sorpresa del personal cuado vieron que al sacarme la cabeza del agua tenia el duro en la boca, así que me fui para mi casa mas contento que unas pascuas y si llevarme esta vez un SOBA…. A.D.G.

miércoles, 20 de enero de 2010

TALLER DE LECTURA




El año que vino el nuevo cuajudtor a la parroquia trajo muchas innovaciones a la iglesia, por ejemplo cantar la misa con un grupo de música pop que se llamaban “LOS BOLIDOS “¬¬ , el salón parroquial, y otras cosas, también hizo una especie de taller de lectura dentro de la sacristía para que los monaguillos leyéramos.


Las revistas que teníamos eran las que dejaban en la iglesia todas las semanas, como La hoja parroquial, vida y luz, El domun y otras que no recuerdo. Antes de irnos para ayudar misa, nos ponía a leer un rato la revista que el mismo cura escogía de entre todas las que allí teníamos, puestas encima de una mesa.


Frente a mi casa vino a vivir Rita, una italiana casada con un americano la cual, al no haber muchos vecinos en el faro hizo amistad con mi hermana Regli que era mas o menos de su edad, e íbamos muchas veces a su casa a tomar café y cosas de esas, como yo estaba siempre con ella pues también iba.


Estando un día en casa de Rita en el salón, me fije que había allí un revistero con muchas revistas, y me dio por ponerme a mirarlas, cuando vi que había también algunos Play Boy, ya empecé a maquinar una hechuria, así que le coji las vueltas a Rita y le quite dos sin que se diera cuenta.


Cuando por la tarde me fui para la iglesia me lleve los dos Play Boy y los entremetí con las revista que teníamos en la sacristía, no sin antes haberlas visto todos los monaguillos,(claro) cuando llego el
Cura y fue a coger una revista, del tirón se le vino a la vista las dos que eran mas gordas que las demás.


Cuando cogio los dos Play Boy y vio lo que era, nosotros los monaguillos empezamos inocentemente a reírnos, creyendo que a él le iba a hacer gracia la broma (como era joven), pues no, no le gusto por que hubo koski y pata en el culo para todos , y el que pago las consecuencias fui yo por que luego tuve que salir huyendo de los monaguillos que me querrían pegar, y al final castigao al rincón

viernes, 8 de enero de 2010

SAN ANTONIO BENDITO


Había en la iglesia un altar con un San Antonio que tenia en los brazos un niño, (que era donde menos estaba) por que aquí igual que en muchos pueblos, tenían la costumbre de que las solteras del pueblo, ya metidita en edad, se lo llevaran a su casa (al niño claro) y lo tenían tres o cuatro días para ver si le salían novio.


Entonces nosotros los monaguillos, cuando nos dábamos cuenta resulta que el niño no lo tenia San Antonio si no que se lo habían llevado, y siempre lo hacían mas bien tarde, ya que antes estaba la iglesia abierta hasta las diez de la noche, en verano y en invierno, y nos preguntábamos que quien se lo podía llevar aunque nosotros teníamos unas pocas en la lista de las solteras del pueblo.


Pues estando yo en el rincón de la sacristía castigado (cosa que era normal) sentado en una silla donde no se me veía, puesto que tenia un altar delante, escuche como entraba alguien en la iglesia, me asome un poco por el pico del altar y vi que era un muchacha que venia a traer el niño del San Antonio.


Cuando estaba subida en una de las silla para poner el niño en su sitio, yo sin asomarme me dio por decirle, “Aaay…”
Cuando me escucho esa mujer, pego un salto de la silla y salio corriendo para la calle dejando al niño encima del altar que tuve que cogerlo y ponérselo yo al San Antonio.


Al otro día cuando llegue a la iglesia me fui muy contento para Don Ángel a decirle que ya sabía yo quien era la que se había llevado el niño, pensando que me levantaría el castigo al recibir tan buena noticia.
Pero la mala suerte mía fue que la del niño vivía cerca de la iglesia y era una de las que estaban en lo que era antes A.C. y había llegado antes que yo.


Así que le dijo a Don Ángel que anoche entro para rezar un poco antes de llegar a su casa y que yo le había pegado un susto de muerte, con lo cual el cura no es que no me escuchara sino que me castigo otra semana más. Así que dije para mi, que se podían llevar el niño, al San Antonio, y el Altar Mayor, que yo no iba a decir mas nada aunque lo viera