sábado, 14 de noviembre de 2009


A mi hermana Regli, que cariñosamente le llamamos “TATA” le daba, y le da mucho miedo de los cigarrones o saltamontes, animal que antes abundaban mucho por los cerros del faro, y ella no los podía ni ver.
En mi casa, en el patio, teníamos entonces un pequeño cuartito de aseo, que era muy chico y estrecho, que solo tenia, lo que era la taza de water con una ventana muy alta que no tenia cristal y era el que usábamos mas a menudo. Pues yo, como siempre, estaba maquinando haber que hechuria me podía carga con mi hermana, cosa que era muy frecuente. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de ir al cerro, y coger el cigarrón más grande que pude encontrar y llevármelo para mi casa.
Ya era cuestión de tiempo, esperar que mi hermana entrara en el water, como es natural la espera dio su fruto y, mi hermana “entró”, corrí donde tenia el cigarrón escondido, y subiéndome a una silla se lo tire por la ventana, que estaba justo en cima del water, con lo cual, como estaba previsto el cigarrón le cayo en todo lo alto, lo que paso dentro no lo se, pero lo gritos y lo manotazos que daba mi hermana eran horroroso, pues con el miedo no atinaba abrir la puerta, y cuando la abrió, el que no encontraba una puerta era yo, para escaparme de mi hermana, que al final me cogio y el pellizco que me dio, no fue nada para la soba que me dio mi madre, pues decía que por poco si mato a mi hermana del susto

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL COCHE CABALLO



El medio de transporte mas frecuente en aquel tiempo, eran los coches de caballos que había en chipiona, que eran unos pocos, pero el mas conocido, era
el de naterro que tenia cogido una buena clientela entre los señoriítos que venían a veranear a Chipiona, pues daba muchos viajes con las maletas, desde la estación del tren, como de los amarillos o desde la valenciana.
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Estando un día Naterro descargando un porte de maleta en un piso al lado de mi casa, estaba yo sentado en el escalón viendo como subían las maletas.
Unas de las veces que subieron dio la casualidad que se quedo el coche caballo solo, momento que yo aproveche para subirme en el pescante coger las riendas y arrear a los caballos, que al sentir el movimientos de las misma cogieron un trote por el camino del faro, dirección a la banda la playa.
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Cuando bajaron por más maletas iba yo cerca del faro con todos los vecino del faro detrás de mi, uniéndose a la persecución Naterro, la familia del piso, mi
Madre y mis hermanos, menos mal que los caballos tenían un trote que no era muy ligero, y me pudieron echar mano cerca del bar el Yera que estaba, donde esta hoy “EL PICOCO”
Seguro que me llevaría otra de tantas soba que me dieron (Yo era un incomprendido)

domingo, 25 de octubre de 2009

sábado, 10 de octubre de 2009

CHUCHES DE ANTES, "ALGARROBAS Y OTROS PRODUCTOS"


Las chuchearías de los años sesenta, eran muy variadas (no tanto como ahora) pero que a nosotros nos lo parecía. Y más cuando íbamos, los que nos criamos en el Faro y en el Santo, a casa de “Isabelita Valle”, o al “Quiosco de Manolin” y veíamos esos tarros de cristal con la boca muy ancha, que cabía una mano a lo
Justo, con su tapadera marrón puesta, lleno de bolitas de anís, de chicles Baazoka, esos que eran de tres anillos y que cuando lo ponía tierno tenía las quija con agujetas, de masticar esos que están en la foto.
También, teníamos el regaliz, pero que nosotros les decíamos “Parazú”,y unos sobres con unos polvitos, que bien podían tener el sabor a naranja , o a limón,
y nos lo echábamos en las manos y nos lo comíamos a lametones.
·Esas eran las que comprábamos, pero, teníamos otras que eran mas baratas y que las podíamos comer cuando queríamos, eran chuchearías….¿como diría yo?,sí mas o menos ecológica, natural.
En el camino del Faro podíamos comer,las flores de las retamas del cerro, los Niños Llorones, las Murtas, “que eran unas bolitas negra que daban las palmeras” los Armeses, que no me acuerdo del nombre del árbol y también teníamos los Martinetes, esos eran mas difícil de coger puesto que había que saltarse a los chalet, y mas de una vez había que poner pie en polvorosa porque salía el dueño de la casa.
·Luego nos íbamos a lo que ya era el cerro, allí nos comíamos las flores que echaban las retamas, los botones, que son las simientes de las malvas, de eso no podías comer mucho por que se te ponía la boca muy pegajosa. También teníamos los chupos que estaban muy bueno y tenían mucha vitamina (A), pero “A” de arena, puesto que tal como lo sacábamos de la arena lo sacudíamos y para dentro.
En la parte de las canteras y el molino, también teníamos para comer, las exquisitas vinagreras, los porrinos, los chupos de la flor de los higos sangre, y por supuesto. los mismo higos.
·También nos podíamos ir al Arenal (hoy Avenida de Sevilla) para con mucho cuidado, de que no te cogieran los municipales, comernos las tres clase de moras tan buenas que allí se criaban, las moras blancas, las moras negras, y las morizala, que era las mas buena, y codiciadas por los niños. Cerca del Arenal en la calle donde estaba el cine los quinteros había una casa donde cogíamos unos niños llorones que eran azules que también estaban muy bueno y en el camino de Regla ya para terminar nos pasábamos por Santo Rostro para comernos las deliciosas rositas de Pitiminí que allí se criaban.
Yo creo que con esto he acabado esa gama tan extensa de yerbas, flores y simientes, que aunque ustedes no se lo crean, se comían y era con lo que mas nos entreteníamos.





CHILES BAZOKAS


RETAMAS


HIGOS SANGRE


VINAGRERAS



MORAS MORISALA